LO MEJOR PARA TU BAR EN CASA
Trujillo, Chiclayo y Máncora, la ruta de la diversión norteña
Boticario y El Trasgu (en Trujillo), Café 900 y Épico (en Chiclayo) y Socialtel (en Máncora) son los hitos de la diversión al máximo en el norte del Perú. Conoce sus propuestas y únete a su festejo interminable.
El norte del Perú está lleno de historia. Varias de las culturas precolombinas más importantes se desarrollaron en esa zona: Moche, Chimú y Vicús y, claro, los Incas, cuyo territorio dominaron hasta el arribo de los conquistadores españoles a inicios del siglo XVI.
Por eso, cuando uno transita sus paisajes, recorre sus calles o visita sus espacios emblemáticos, la energía de un pasado glorioso ingresa por nuestros poros.
Parte de esa grandeza ha sabido mantenerse, sobre todo entre su gente, cualidades que se manifiestan en un espíritu festivo y una vocación por la amabilidad transformada en alegría. Los norteños son unos perfectos anfitriones, capaces de hacer que los visitantes siempre se sientan como en casa… y mejor.
Acabamos de visitar tres de sus ciudades más importantes: Trujillo, Chiclayo y Piura (y su famoso balneario de Máncora), que se han convertido en epicentros de la diversión debido a sus bien montados locales nocturnos. Entre ellos destacan Boticario y El Trasgu (en Trujillo), Café 900 y Épico (en Chiclayo) y Sociatel (en Máncora).
¡Únete en esta aventura llena de historia y fiesta al máximo!
BOTICARIO, CLÁSICO Y MODERNO
Boticario apuesta por la coctelería de autor, una donde la sofisticación y la calidad extrema son sus signos distintivos. Por eso, este speakeasy con más de una década de existencia, ofrece una experiencia 360, donde nada ha sido dejado al azar.
Para empezar, el diseño. Boticario le rinde culto al cuidado extremo. Como buenos descendientes moche, son unos “filigranistas” en cuanto a arquitectura, decoración, iluminación, menaje, servicio y, claro, coctelería. Otra de sus influencias son los speakeasy neoyorquinos, sobre todo los de la “Época de la Prohibición”, y los salones de lujo del siglo XIX.
La decoración del local es sobria, y su iluminación, tenue. Las mesas son de madera oscura, hay algo de granito en las barras y los colores oscuros priman para otorgarle al salón una sensación de complicidad. Lo único que brilla es la imponente barra y, claro, el fulgor de los clientes.
En el local hay un clima de privacidad, clima que uno siempre agradece en un speakeasy. La música, generalmente melodías rockeras, acompaña, jamás invade. Por eso, es ideal para una cita romántica. No se encontrará lugar más privado que Boticario.
David Romero, ganador del World Class 2016 Perú, es el bartender asesor del lugar. Su concepto es utilizar destilados internacionales, como los que integran el portafolio de lujo de Diageo, con botánicos locales.
En estos días de verano, nada mejor que un whisky sour con travesura, uno que contiene whisky Johnnie Walker Black Label, un cordial con manzana trujillana, limón y clara de huevo. Parece clásico, lo es en un 90%, pero esa manzana le da un perfil refrescante y elegante.
El Gin Punch es relajante, es fresco… buenazo. En su fórmula lleva gin Tanqueray London Dry (también se prepara con Gordon 's), lychee (y su guiño a oriente) y frutos rojos.
Otra obligación es su oferta de negronis: lo tienen clásico, otro con café, llamado Coffee Negroni, y un Negroni Palosanto que resulta místico, todos con gin Tanqueray London Dry (o Gordon’s).
Clásico y lúdico, inspirado en el pasado, pero con las bases bien puestas para
ser el bar del futuro. Así es Boticario. Hay que ir.
EL TRASGU, AMOR POR LA COCTELERÍA
Antonio Esteves es el bartender de El Trasgu, un local trujillano que acaba de cumplir 12 años. En este tiempo ha sabido mantenerse vigente gracias a su renovación constante. Hoy, ha optado por la coctelería de autor, con 53 bebidas, todas repetibles.
“A pesar de que somos un espacio de “high energy” nuestra oferta coctelera es variada. Hay mucho trabajo de producción, uso de nuevas técnicas de coctelería y un equipo integrado por 15 bartenders profesionales y, claro, tenemos una apuesta constante por la calidad. Por eso, servimos los destilados de Diageo”, nos dice Antonio.
El Trasgu es un espacio amplio, con capacidad para mil personas. Tiene diferentes ambientes, cada uno ideado en su público diverso. Abre de lunes a domingo y, al inicio de la noche, se ven muchos jóvenes. Allí van porque les gustan sus ambientes abiertos y amplios, siempre festivos.
El nombre del local, El Trasgu, hace alusión a un diablillo de la tradición española. En él se inspiraron los fundadores del local, y sus primeros salones, llenos de iconografía ibérica y más conocidos como “La Taberna”, siguen siendo los preferidos de sus clientes pioneros.
Al fondo hay un patio con un amplio escenario donde se presentan las principales bandas y orquestas de Trujillo, combos sonoros que a veces tocan rock, también ritmos latinos y, como corresponde, algo de pachanga. Lo importante es pasarla bien.
En el segundo piso, rodeando el escenario, está la Zona VIP. La barra y la decoración están dedicadas a uno de los destilados insignia de Diageo: el whisky Johnnie Walker que, además, nos dice Esteves, es el destilado favorito de los trujillanos. “Los whiskies Johnnie Walker Gold Label y Johnnie Walker Blue Label acá, más que una obligación, son religión”.
La barra del primer piso también es imponente y, desde allí, Esteves saca cócteles con travesura, siempre inspirados en los clásicos. Como en el mundo es tendencia el tequila, en El Trasgu lo tienen convertido en cóctel. Su Paloma, que tiene mucho carácter, lleva Don Julio Reposado, toronja blanca, limón y jarabe. Pura frescura.
Gold Rush se inspira en la “fiebre del oro”, fenómeno social que se produjo en el oeste de Estados Unidos en el siglo XIX. Sus ingredientes: whisky Johnnie Walker Gold Label Reserve (con su perfil lleno de notas a vainilla y miel), aguamiel de maple y zumo de limón. Oro puro.
Smoke Penicillin es una reversión del famoso Penicillin, y una demostración de
que siempre se puede mejorar lo logrado. Lleva un blend de whiskies: Johnnie
Walker Black Label y Johnnie Walker Double Black, aguamiel, jarabe de kion y
limón. Joyita, como El Trasgu, un “demonio” que emociona.
CAFÉ 900, RESTOBAR CON INNOVACIÓN
Se inauguró hace 17 años como un café, como el lugar que sus fundadores, la pareja de esposos limeños Allen Cabrera e Iliana Cornejo, buscaban para pasarla bien y, desde su mirada, Chiclayo no les ofrecía.
Encontraron el local ideal en el Centro de la ciudad, a pocas cuadras de la Plaza de Armas, en una casona inmensa construida a inicios del siglo XX. Poco a poco, el espacio fue transformándose, afianzando su propuesta gastronómica (Iliana es una gran cocinera) y optando por una coctelería más arriesgada, satisfaciendo siempre, como corresponde a todo local que quiere engreír a su clientela, el gusto dulzón y frutado de los chiclayanos (de los peruanos), pero ofreciéndoles nuevas opciones.
Hace siete años, Daniela, la hija de la pareja, se hizo cargo de Café 900. El arribo de esta sumiller profesional significó otra revolución. Lo convirtió en un restobar, cambió el horario de atención, y se concentró en mejorar su oferta de comida y, sobre todo, bebidas.
Los resultados son consistentes y los paladares de los chiclayanos lo saben. No hay mejor lugar para comer un lomo al café, unas mollejas al ají y, sobre todo, pastas, muchas pastas, las que elaboran de forma artesanal (y con receta secreta). ¿Quieres una pizza? Café 900 la tiene, muy contundente y muy sabrosa.
Pero, ya lo dijimos, la verdadera revolución está en la barra, donde el bartender Marlon Muñoz demuestra sapiencia a pesar de sus escasos 23 años. “No seas Paloma” es una variación pequeña pero significativa de la Paloma mexicana, gracias a su mezcla de tequila Don Julio Blanco, un “tepache” casero, flor de Jamaica y tónica rosada.
“Un café en el 900” lleva whisky Johnnie Walker Black Label, un toque de limón, naranja y café de origen llegado desde Villa Rica. Es un sour con carácter, ahumado y con notas a vainilla. Si hay que tomar café todos los días, que sea así.
“Cúrame con tu veneno” es otra travesura con whisky: al Johnnie Walker Black Label le agregan limón, hidromiel y una ginger beer casera. Pica, emociona, gusta.
Su variante del Gin Fizz lleva gin Tanqueray London Dry, una infusión de vainas de vainilla en gin, jarabe de canela y una espuma al sifón de flor de Jamaica, piña, fresas, maracuyá y más. Créannos, vale la pena ir hasta Chiclayo por este dulce experimento y, claro, por el Dolceroni, su variante del negroni inspirado en unas fresas con chocolate. Solo les diremos que lleva gin Tanqueray London Dry… y ¡qué viva Chiclayo (y Café 900)!
LAS NOCHES SON ÉPICAS EN CHICLAYO
Chiclayo siempre ha sido una ciudad bullente y emprendedora, con gente amable y festiva, no en vano es conocida como la “Ciudad de la amistad”. Y aunque el tiempo pase, siempre le hará honor a su nombre porque sus habitantes siguen demostrando su espíritu acogedor en todas sus actividades.
Por eso, no sorprende el éxito impresionante de Épico, la discoteca que marca la hora en la ciudad. Abierta a fines de julio del año pasado, de inmediato se convirtió en el point favorito de los chiclayanos.
Razones hay varias. Primero, su espíritu exclusivo, lleno de gente joven y “cool”, que sigue las tendencias globales en cuanto a la moda, el diseño y la música. Luego, su amplio y bien montado local, uno que podría estar, por su despliegue de tecnología, de luces y sonido, en cualquier orbe del planeta. Tercero, la música, pues las noches de Épico son épicas por la buena música que allí se toca.
Finalmente, y no menos importante, por su imponente barra y competentes bartenders. Desde allí salen botellas enteras del destilado favorito de los chiclayanos (y de todos los norteños, la verdad): el whisky Johnnie Walker, sobre todo en sus etiquetas Gold Label y Blue Label, nos dicen José Luis Chávez y Jorge Valdivia, los promotores e inversores de este “épico” local.
“También le están prestando mucha atención al tequila, sobre todo a Don Julio, que hoy es tendencia en el mundo”, agrega Chávez, mientras Valdivia nos explica que el chiclayano tiene al ron como otra gran opción, “más aún si este es Zacapa”.
Su Paloma contiene Don Julio Blanco, limón y soda de toronja. “¿Les gusta el gin?”. “Por supuesto, si es convertido en gin tónic, mejor”, contesta Chávez mientras nos dice que en su carta los hay en dos versiones: clásico y con frutos rojos, siempre preparado con gin Tanqueray London Dry.
Ah, sus bartenders son unos dotados en el arte del flair, esas piruetas
acrobáticas ejecutadas con shakers, onzeras, botellas, copas y demás. Es
verdad, las noches en Épico son épicas.
SOCIALTEL, DIVERSIÓN AL POR MAYOR
Cambió de nombre, pero no de espíritu, y sus miles de visitantes no podemos sino estar agradecidos. Hasta hace poco, Socialtel, la discoteca de moda en Máncora, el famoso balneario piurano, se llamaba Selina y, con ese nombre, su nueva vibra y leyenda se agigantaron.
¿Qué se decía? Que allí, sobre todo de jueves a sábado, se organizaba una de las fiestas más divertidas de Piura, del norte, de todo el Perú. Y aunque el nombre haya cambiado, la diversión, no; es más, esta incluso se ha incrementado.
¿Acaso esto es posible? Sí. Sin duda, ha contribuido la llegada del verano, una estación que nos pone a todos más contentos, con ánimo celebratorio y al borde del éxtasis. También que a Sociatel llega gente de no solo de Máncora y Piura y demás playas cercanas, sino de todo el Perú y del mundo, gente guapa y divertida que busca diversión a tope, transformada esta en amistad, buena música y ricos cócteles.
Cuando de calidad y exclusividad se trata, los destilados los pone Diageo. Como es norma en todo espacio “high energy”, las botellas de whisky Johnnie Walker son muy solicitadas, tanto por piuranos como extranjeros, pero desde la barra también salen, de la mano de Kathy Farro, su barwoman, ricos y refrescantes cócteles.
“Acá se sirve mucho ron, mucho gin”, nos dice Ale Franco, directora de marketing de Sociatel. “Como también somos un hotel, brindamos muchas alternativas a nuestros huéspedes y visitantes, tanto de diversión como de comida y bebida. Organizamos un bingo, un bailetón y hasta aquadance. Quienes asisten a esas actividades optan, por lo general, por un cóctel”.
El bar se llama The Garden y, desde allí, salen emblemas de Sociatel como Dark Sunset, mezcla de gin Gordon’s macerado en frutos rojos y vino. La sensación crispy viene del macerado y de la soda extra. El otro cóctel que es súper pedido es el Maracumango, una mezcla de vodka Smirnoff, mango, maracuyá, hierbabuena y ginger ale, una bebida tropical, propicia para el verano y sus calores.
Selina tenía miles de fieles en Máncora; ahora, estos le rinden culto a Socialtel. A veces, cuando se trata de diversión, ser politeísta es una buena decisión.
*TOMAR BEBIDAS ALCOHÓLICAS EN EXCESO ES DAÑINO