Johnnie Walker Red Soul, un whisky con un sabor más suave y dulce que combina muy bien con otras bebidas

Johnnie Walker Red Soul
La expresión que sorprenderá –y conquistará– a quienes creían que el whisky no era lo suyo

Hay marcas que innovan para no quedarse atrás y otras que lo hacen porque saben exactamente adónde van. Johnnie Walker pertenece al segundo grupo. Por eso, cuando crea algo nuevo, conviene prestar atención. No solo es un producto: es también un gesto.
Johnnie Walker Red Soul acaba de unirse a su reducida familia como expresión permanente. No es una edición limitada ni un guiño pasajero. Es una incorporación definitiva, y eso no había pasado en más de catorce años en España con Johnnie Walker Double Black, allá por 2012. Entonces no existían los podcasts de whisky, nadie hablaba de "accesibilidad sensorial" en ninguna sala de reuniones y Emma Walker –doctora en química orgánica y primera mujer en convertirse en Master Blender de Johnnie Walker– todavía no tenía poder alguno sobre las barricas de Diageo. Que haya tardado tanto en volver a pasar algo así dice mucho. Que haya pasado ahora dice más.

Johnnie Walker Red Soul no ha nacido para convencer a los ya convencidos. Lo ha hecho para abrir una nueva puerta decisiva a quienes creen que el whisky no es para ellos. Su perfil lo explica mejor que cualquier argumento: un blended Scotch de 40% que combina whiskies de malta y grano de distintas regiones de Escocia, equilibrando los estilos frescos y ligeros del este con los caracteres más intensos del oeste. En nariz aparecen la fruta y el caramelo, con un humo que acompaña en lugar de dominar. En boca, el dulzor afrutado convive con las especias y una turba muy sutil. El final es seco, medio-largo, con un calor que se queda el tiempo justo.

No es el whisky más complejo que ha salido de Escocia. Tampoco quiere serlo. Prefiere ser el primero que alguien pide cuando ha decidido, por fin, dejar de decir que el whisky "no es lo suyo." ¿Nuestro consejo para probarlo? Sírvetelo con refresco de lima-limón, hielo y una rodaja de limón en un vaso largo o simplemente solo, a temperatura ambiente, para entender de qué está hecho.
"Su composición es única. Entre los whiskies que dan forma a Red Soul destacan los de Speyside –como Cardhu, la primera destilería que adquirió la familia Walker en 1893–, cuya fruta madura, plátano y melocotón, emergen con claridad cuando el humo no ocupa el centro. Es un whisky pensado para dejar atrás viejos mitos".
Sergio Caro
Brand Ambassador de Diageo
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