Andrea Civettini busca la gloria mundial de World Class: así es la final que le espera en Escocia

World Class
Autor: El equipo de The Bar
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Del 17 al 23 de octubre, el campeón nacional se medirá a los mejores bartenders del planeta en un tren de las Highlands, un hotel victoriano, una destilería y la casa de Johnnie Walker

El plazo se cerró el 8 de septiembre. A esa hora, Andrea Civettini ya había subido a la plataforma de World Class sus recetas, sus vídeos, la etiqueta de una lata y tres canciones. La primera parte del reto ya estaba completada. Ahora le toca Escocia. El campeón de España, Bar Manager de La Dama (Barcelona), viajará a Edimburgo el 17 de octubre para disputar la final mundial de World Class, la competición más importante de la coctelería. En ella se encontrará con medio centenar de rivales. Felice Capasso, el bartender noruego que se llevó el trono en Toronto el año pasado, sabe lo que le espera: "Lo que el público ve son cócteles, jurados y puntuaciones, pero casi todo ocurre antes, en las noches en las que uno le da mil vueltas a sus recetas y a cada frase en sus discursos".

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Cuatro grupos y una criba

Este año la organización ha cambiado las reglas otra vez. Antes de pisar Escocia, todos los finalistas han sido evaluados en una prueba previa –Destination Drinks– que no reparte solo puntos: marca posición. Según su puntuación, los bartenders quedan encuadrados en cuatro grupos que competirán en paralelo durante la semana. De cada grupo pasarán tres. Doce en total. La prueba pedía algo aparentemente sencillo y en realidad tramposo: el cóctel por el que alguien cogería un avión. Ese trago que define un bar, que la gente pide antes de sentarse, contado en un vídeo de sesenta segundos. Se valoraba lo apetecible del servicio, las ganas de viajar que despierta y la creatividad de la técnica. En breve conoceremos la apuesta de Civettini...

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Un tren, una destilería y seis minutos sentado

El lunes 19 de octubre, los finalistas se subirán al Northern Belle rumbo a Inverness. Allí, en marcha, se juega The Slow Train, el reto de The Singleton: diseñar un maridaje de cóctel y bocado capaz de estar a la altura del viaje. No es poca cosa: el Northern Belle es uno de los trenes más lujosos del mundo y, con las Highlands al otro lado de la ventanilla, el listón lo pone el propio trayecto: la copa puede acompañarlo o robarle el plano.

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Los Juegos Olímpicos de la barra

De vuelta a Edimburgo, el martes 20 le espera Community Spirit, el desafío de Ketel One en el Virgin Hotels. La propia organización lo llama así: los Juegos Olímpicos del oficio. Tres estaciones encadenadas, sin red y con cronómetro. Dos minutos para remover un Martini y dejarlo entre cuatro y cinco grados bajo cero. Dos minutos para identificar Ketel One a ciegas entre varios vodkas. Y cinco minutos para abrir una caja misteriosa, evaluar lo que hay dentro y construir con ello un cóctel farm to table delante de los jueces. Quien haya seguido el camino de Civettini sabrá que esta última parte no le pilla desprevenido: en la final europea de Róterdam tuvo que comprarlo todo en un mercado en diez minutos y de ahí salió House Warming, el trago que hizo bajar del escenario a la organización para probarlo. Sobre el Martini, mejor dejar que hable él: cuando le preguntamos qué pediría si se acabara el mundo, contestó sin dudar que un Dry Martini de Tanqueray.

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Lujo en lata

Ese mismo martes se juzga Under Pressure, el reto de Don Julio, aunque el trabajo esté hecho desde agosto. La consigna: crear un cóctel enlatado y carbonatado tan bueno que abrirlo se parezca a pedir en el mejor bar del mundo. Cada bartender lleva a Escocia un cordial –mínimo 750 mililitros, sin alcohol, filtrado– que los técnicos convertirán en 24 latas con una proporción idéntica para todos: dos partes de Don Julio Reposado, una de cordial y cinco de agua. Sobre esa base común se juega el sabor. Y también el diseño: la etiqueta es original de cada finalista y lleva un QR que abre la explicación de la receta. El ganador de este reto se lleva un billete a Jalisco y una plaza en Artisans of Agave, el programa de formación de la casa.

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Que giren las cabezas, y una cinta de casete

El miércoles 21 concentra los dos retos más teatrales. En el Kimpton Charlotte Square, la prueba Iconology pide un cóctel de Tanqueray No. TEN que detenga la sala en el momento exacto en que sale de las manos del bartender: conversaciones en pausa, miradas siguiendo la copa... Y en la Johnnie Walker Experience, Fast Forward propone lo contrario: contar una vida. Tres cócteles con Johnnie Walker y tres canciones, montados como una cinta de casete personal, cada trago asociado a un capítulo de la trayectoria del bartender, y una regla inflexible: una vez que suena la siguiente pista, no hay rebobinado posible. Cada copa debe estar terminada antes de pasar al siguiente tema. Para alguien que empezó lavando vasos en Paradiso, abrió Galileo dos semanas antes del COVID y hoy dirige la barra de La Dama, no faltará material. Esa misma noche se anunciará el Top 12.

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La mesa y el último trago

El jueves 22 se conocerá al ganador mundial. Los doce supervivientes afrontarán The Top Table: una mesa íntima con cuatro expertos de la industria a los que hay que servir y entretener con tres copas –un aperitivo sin alcohol o de baja graduación que abra la función, una pieza principal maridada con comida y, para cerrar, el famoso destination drink–. En paralelo, los mismos tragos se presentarán a puerta cerrada ante tres jueces más. Y a continuación, el Final Showdown. El último reto del año consiste en recuperar ese cóctel destino que Civettini grabó en Barcelona en verano y servirlo cincuenta veces delante del público de la gala, en media hora. Los invitados votan –de ahí sale el premio del público– y, entre ellos, jueces secretos puntúan sabor, creatividad y hospitalidad sin identificarse. Después, la ceremonia. Y un nombre.

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Trece años después

España solo ha ganado World Class mundial una vez. Fue David Ríos, en 2013, sin hablar inglés y con seis traductores distintos a lo largo de ocho pruebas. Desde entonces, Borja Insa fue cuarto en Shanghái y Gabriele Armani se subió al podio de Toronto el año pasado, pero la corona sigue sin volver. Civettini llega con una idea muy clara de lo que le espera y ninguna intención de disimularlo. "Voy con todo", dice. "Habrá gente buenísima, pero llego con mucha confianza". En Edimburgo, del 17 al 23 de octubre, sabremos si eso basta. Sigue toda la carretera hacia Escocia en The Bar y en los canales de World Class.

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